  Vergonzoso caso de prepotencia de la DIIP en La Joyita - Un Reportaje de
www.realpanama.org
Una ciudadana común y corriente experimenta la vergüenza y escarnio
público de ser acusada de traficar droga hacia el penal de La Joyita por
estamentos de la DIIP, sin saber que la llevarían al "cuarto trasero", en la
mejor tradición de la Stassi, la Gestapo y el G-2. Le pudo pasar a cualquiera...
incluso a usted.
www.realpanama.org (Panamá) - La
ciudadana Itzel Dominga Souza comenzó su martes 16 de Agosto de 2005 como
cualquier otro, con la agregada alegría de que contribuiría ese día con las
necesidades deportivas de los amigos de su hermano preso en el Pabellón 9-3 de
La Joyita al visitarlo con un regalo, como lo ha venido haciendo por estos dos
últimos años.
 El Regalo
La Sra. Souza cometió el imperdonable error de llevar dos balones de
fútbol para contribuir con una petición de su hermano, reo en La Joyita, cerca
de Chepo, a unos 60 minutos de la capital de Panamá. Un balón era de color rojo,
y el otro de color negro, llevados con el propósito de que los reos de su
Pabellón 9-3 tuvieran momentos de sana y deportiva distracción.
El día martes era día de visita para este pabellón, por lo que la Sra. Itzel
llevó estos balones de fútbol a la entrada del penal y le explicó al guardia sus
intenciones, por lo que le sugirieron que las entregara al Departamento de
Valores, que es la entidad dentro de la institución donde se retienen
artículos para los detenidos mientras aguardan que se diriman sus casos, o que
las autoridades permitan la entrada de estos artículos al penal.
En este momento, hizo su aparición el personal de la DIIP quienes conminaron
a la Sra. Itzel Dominga Souza a subir a las oficinas de la DIIP para
confirmar que las bolas de fútbol tenían material ilícito adentro. Todavía estamos
intentando averiguar si ese día la DIIP tenía sospechas de que algún cargamento
de drogas intentaba entrar al penal, pero aún así, no justificaría las acciones
prepotentes e injustificadas que pronto tomarían para con la ciudadana. Fíjese
que no decimos "verificar si", sino "confirmar que", porque el
juicio había sido hecho a priori. Las bolas de fútbol tenían droga y punto. Ahora
solo faltaba echarle el guante a la peligrosa y criminal Souza.
El agente todavía no identificado de la DIIP, de quien solamente se le podía
ver el chaleco que lo identificaba como miembro de ese departamento de
seguridad, más no su nombre, detuvo a un carro que subía en dirección hacia el
penal para que los llevara a las oficinas de la DIIP en La Joyita.
Operación 'Marea Roja'
Al llegar a las instalaciones del DIIP dentro de La Joyita, el agente habló
con un Teniente para entrar al "cuartito trasero", donde hasta ocho hombres
rodearon a la ciudadana en un momento dado para amedrentarla con diferentes
amenazas de lo rápido que llamarían a la Fiscalía de Drogas para ponerla a buen
resguardo por intentar meter drogas al penal en las pelotas de fútbol. "Estás
en graves problemas". "No
tienes idea en lo que te has metido", la tuteaban descaradamente,
mientras la amenazaban con privarla de libertad inmediatamente, y sin una agente
de sexo femenino presente.
Obviamente, la Sra. Souza sudaba ríos y temblaba de miedo, mientras pensaba
en la suerte que correría su hija de 7 años de edad, que no entendería jamás por
qué le arrebataban a su mamá por narcotráfico. La Sra. Souza nos reportó cómo
sentía que se le subía la presión y le faltaba el aire, mientras estos ocho
hombres armados bromeaban y se pasaban las pelotas unos a otros y se decían, "sacúdela,
sacúdela, fíjate que esta tiene 'premio'". La taquicardia que sufría
Doña Itzel era de caso de conferencia médica.
Sin ningún aparato sofisticado para detectar la presencia de droga en estos
implementos deportivos, la descabellada intención de los poco profesionales
agentes-detectives de la DIIP era "sacarle el aire" a las pelotas de fútbol para
sentir si olían a marihuana o cocaína, porque estaban seguros de que una de ella
tenía "premio",
y usaban esa palabra una y otra vez, entre amenazas de cárcel para la Sra.
Souza, quien sufría aterrorizada en la esquina, esperando lo peor.
Le avisaron a la Sra. Souza que llamarían a todos los "capitostes" del penal,
capitanes, mayores, a la directora del penal, porque iba presa, seguro, ¡seguro!
En esos momentos, llegó la Directora del Penal, Lic. Lidia Castañeda, a
monitorear lo que ocurría, habiendo sido llamada por, presumiblemente, el
Teniente García de la DIIP o uno de sus subordinados, de quien más tarde se
negarían a dar su nombre completo en el escritorio de turno, y quien era el
"cerebro" detrás de esta "operación marea roja". La Directora del
Penal fue enfática en preguntarles a los de la DIIP que, "si estaban seguros
de lo que estaban haciendo, seguros, seguros".
La respuesta de los agentes de la DIIP fue invitarla a la Directora del
Penal primero a oler el aire de las bolas de fútbol para que sintiera la
supuesta droga, y luego se retractaron diciéndole a quien "debería" ser su superiora jerárquica en ese momento y en ese lugar, de que bueno, mejor
que no lo hiciera porque iba a quedar "trabada" (afectada por los
efectos de la enorme cantidad de droga que la Sra. Souza intentaba contrabandear). Los guardias confundían el olor a cuero, caucho y gomas
de las flamantes bolas, con pegón, marihuana o cocaína.
 Con todo el respeto del caso, nos preguntamos si la el sentido del olfato de
la Directora fue entrenado en detección de drogas, y si recibió un diploma para
ello, que la calificara para oler aire de una pelota de fútbol y determinar la
culpabilidad de una persona.
Mientras, los agentes se pasaban las bolas de fútbol entre ellos e incluso a
todo al que entraba al cuarto y le sugerían, "sacúdela, sacúdela", "huélela",
"que tiene premio". Todo esto bajo la premura del Teniente García, quien
dirigía la gran operación y que veía en su futuro, medallas, ascensos
y aumentos de salario por su valiente actuación contra esta peligrosa y
facinerosa mujer.
Yo me las sé todas
"Yo me las sé todas", aseguraba el prepotente Teniente García, y "esta
bola tiene premio", decía de la triste Bola de Fútbol Color Negro,
porque la sacudía y le daba la impresión de que algo se movía adentro. Afanoso y
pechón, el Teniente García sonreía con sorna y descaro, relamiéndose de gusto
por el triunfo que representaría este afortunado hallazgo.
Mientras, la Sra. Itzel, rodeada por ocho hombres en un pequeño cuarto,
fuera de la vista de otras personas, seguía afectada de salud por los nervios y
pedía que por favor le dejaran tomar aire en la puerta, pero se lo negaron
repetidamente. "¡Quédate allí en la esquina!", le decían con sorna y
malicia, y "¡vamos a hacer lo que tenemos que hacer!".
Entonces el valeroso Teniente García hizo llamar a un fotógrafo, para que
fotografiara a la Sra. Itzel al lado de las todavía intactas bolas de fútbol de
campeonato, para tener evidencia fílmica para presentar a los Omnipotentes
Fiscales de Droga y quizás a los Medios de Comunicación. (Los Fiscales de
Droga en Panamá son funcionarios jurídicos con Aptitudes Olímpicas, en el
sentido mitológico de la palabra. Son Juez y Parte en el injusto encarcelamiento
"preventivo" de cientos, si no miles, de personas tras las rejas. Su palabra es Ley.).
En este momento, inspirada por quien sabe qué, la Sra. Itzel empezó a hacer
valer sus derechos y se negó a ser fotografiada al lado de las bolas de
fútbol cual vil narco-criminal, hasta tanto se probara que de verdad había
droga escondida en los balones de fútbol.
De mala gana, y desacostumbrados a que las víctimas se rebelaran al maltrato,
los anónimos representantes de este estamento de seguridad del Estado, la
hicieron firmar un papel responsabilizándose de la siguiente destrucción de
estos peligrosos instrumentos deportivos para determinar la cantidad de drogas
que contendrían. (Si es usted aficionado a la historia, recordará que los
juicios de Nüremberg llevaron a muchos Nazis a la horca por crímenes de lesa
humanidad gracias al afán alemán de llevar registros de todo lo que hacían, así
que quizás no fue tan mala idea que la hicieran firmar un papel).
Llega el Hacha
A falta de mejor herramienta, los guardias trajeron un hacha de cocina, de
esas que usaríamos usted y yo para picar un pollo, y fue esta herramienta de
alta tecnología la que usarían para abrir las bolas de fútbol, ya que con más de
10 millones de balboas de presupuesto en el Sistema Penitenciario, la
oficina de la DIIP en La Joyita no cuenta con el equipo forense necesario para
una operación de este tipo. La Sra. Itzel nos notifica que efectivamente jamás vio un reactivo químico para drogas o algún guardia que tuviera el más
mínimo viso de entrenamiento científico para detectar droga, y
definitivamente el utilizar un sucio cuchillo de cocina, en nuestra opinión, contaminaría cualquier evidencia que
hubiera podido haber. (No que a un Fiscal de Drogas jamás le hayan importado
esas nimiedades). Se nos pasó preguntarle si los de la DIIP utilizaron por lo
menos guantes de látex, pero dudamos que lo hayan hecho.
Mientras, el fotógrafo designado, tomaría fotos del procedimiento de
metódica descuartización de las pelotas de fútbol.

Las famosas bolas
Un bola MIKASA cuesta desde $15 a $50 dólares c/u, dependiendo del modelo.
La Directora del Penal, Sra. Lidia Castañeda les preguntó reiteradamente a los de
la DIIP, "están seguros, están seguros de lo que van a hacer", el
teniente García le dijo "sí, sí, ésta es la premiada", enfáticamente. (Se
refería a la bola de fútbol negra).
Los guardias seguían tocándose las bolas entre ellos y decían "sí, estás en
un grave problema mami". "Mami" es el término de respeto que se les
enseña a los de la DIIP a utilizar con una señora cuando se le encierra en un
cuarto de interrogación con ocho hoscos hombres armados de los que depende su
futuro. "Tu no sabes el grave problema que tienes encima", reían
socarronamente. "Ay Mami". No sabemos si la Directora del Penal,
Sra. Lidia Castañeda, encontró algo ofensivo en este insultante
apelativo que utilizaban para con la Sra. Souza, o será que no lo oyó, pero
si lo hizo, se lo guardó. Poco espíritu grupal-femenino, suponemos, o quizás
hasta ella le tiene miedo a la DIIP, o ya es hora de una cita con su
otorrinolaringólogo.
"No puede ser", sollozaba la Señora Itzel Dominga Souza, "porque la persona que
me dio esta bola y yo tenemos dos años haciendo visitas" (a su hermano).
El Teniente García le dijo al Agente que capturó abajo a la Sra. Souza que
procediera a la disección del infernal dispositivo de contrabando. Todos
se reían, hablaban de que les iban a dar premios y ascensos por haber
descubierto droga, cuenta la Señora Souza.
A rascarse la cabeza
Desbaratarían las pelotas con el filoso instrumento de cocina, y por
supuesto... no encontrarían... nada.
 Cuando evisceraron la primera pelota, la negra, se miraron unos con otros como
quien dice a viva voz: "¿?" y quedaron con la boca abierta. La directora los
miró a todos uno por uno de forma fulminante y sacudió la cabeza. Las
palabras sobraban en ese momento. Uno de esos escandalosos silencios
ensordecedores. Un verdadero momento Kodak.
Desesperados, rascándose la cabeza, empezaron a comentar sobre el material
de relleno de la pelota de fútbol. Estos pseudo-detectives quizás no destriparon una pelota
cuando niños, porque no saben cómo se compone una pelota de fútbol moderna.
Comentaban tontamente, sobre el relleno de alta tecnología de fibra deportiva
que le imprime elasticidad a la pelota, de acuerdo a las normas internacionales
del deporte, porque en su vida habían visto algo así. Estaban seguros de que,
por lo menos, estaría impregnado de alguna droga.
Uno de ellos, temerariamente, informó que ese relleno no era normal, que las bolas no traían eso. (Las bolas de $2.99 que el les comprará a sus
hijos, no traen esos rellenos finos, por eso son baratas). Quizás cuando les
suban el sueldo y puedan pagar por implementos deportivos de calidad, o dejen
de gastarse la plata en lotería y cerveza, y ahorren para darle a sus
hijos los implementos para que se conviertan en los próximos Penedos,
Puchitos, Patones o Bombarderos, comprenderán.
Entonces decidieron abrir la otra, la roja, y decían, no puede ser, no
puede ser, estaba compuesta de los mismos materiales avanzados. La bola roja
tampoco tenía droga de ningún tipo... Empezó la ronda de medio disculpas
estúpidas a la Directora Castañeda para salvar pellejo y evadir responsabilidades.
Revisión Corporal
Y ahora el Teniente García, tratando de zafarse de su malparada posición,
quería que revisaran corporalmente a la Señora Souza -- y por mera suerte
otro dijo (la voz de la razón) -- "ya déjala así, déjala así",
porque nuestro valeroso Teniente García estaba súper seguro que ella estaba
tratando de meter droga a La Joyita... y quizás, en la mejor tradición de
Harry Potter, el niño mago de Hogwarts, bajo la mirada de ocho guardias
armados y la Directora del Penal, habría mágicamente retirado la droga bajo
sus narices y la habría escondido en sus cavidades corporales.
¿Disculpas?
"Señora, éste es nuestro trabajo". Pero nótese, no -- verdaderas
disculpas --. Seguro, obediencia debida. Esa la hemos oído antes.
Supuestas disculpas... la Señora Itzel rompió a llorar de la rabia: desde
las 8:00 a.m. hasta las 10:30 a.m. la tuvieron en eso, la hicieron firmar por
romper las pelotas, la amenazaron con cárcel. Ahora nadie pagará por las
pelotas de fútbol, y de más está de decir que el Pabellón 9-3 se quedó sin los
implementos deportivos.
En esta coyuntura, la Señora Itzel Dominga Souza les dijo que si ella hubiera
estado mal del corazón, le hubiera dado un faracho por la forma que la trataron.
A los corazones duros de la DIIP... nada los conmueve.
Todos salieron por la puerta, y NINGUNO se disculpó. Pidió agua por lo mal que
se sentía y ni siquiera agua había para ella. (Ver
reportaje de Agua en La Joyita)
La habían amenazado de que con una llamada a la Fiscalía de Drogas la iban a
llevar presa. En dos horas de agresión verbal y psicológica, la habían
amenazado y acusado de muchas cosas. Y ella seguía aterrada y estresada como un animalito atrapado en las fauces de un león que se escapa en un momento
de distracción del monstruo.
Cuando salió, la Sra. Itzel le reclamó al Teniente García por su actitud, y este
grosera y olímpicamente le quitó la cara sin dirigirle la palabra, y luego se
fue al teléfono y le decía a alguien, no puede ser, no había droga. Nunca se
disculparía el Teniente García por las aseveraciones infundadas que hizo
sobre el carácter de la Sra. Souza, ni las múltiples amenazas que le
propinó verbalmente.
Un Ridículo de Campeonato Mundial
La seguridad del Teniente García de que la bola negra era la premiada, había
sufrido un duro revés. Sí, ese mismo Teniente García, ese que decía, "me las
sé todas",
y, "ésta bola tiene premio". Nos preguntamos si la noticia se correrá
entre las huestes de este organismo de seguridad conformado por Gorilas faltos
de educación, y muchos compañeros de armas se burlarán del compañero Teniente
García por haber hecho el ridículo de esta forma, porque no hay otra manera
de describirlo: RIDÍCULO.
De esos ocho hombres, incluyendo a quien luego se averiguaría era el mentado
Teniente García, ninguno se había identificado durante estas más de dos
horas de terror, porque en Panamá, tus Gorilas acusadores no parecen estar obligados
a: 1. identificarse, 2. explicar clara y profesionalmente de qué te están
acusado, 3. utilizar técnicas forenses adecuadas.
Si parece estar permitido, 1. tutear al acusado, 2. presumir la culpabilidad,
3. tratar de "mami" a una respetable señora, único sustento de su hija de 7
años.
Usted No Necesita Saber Eso
Finalmente, la Sra. Itzel se molestó en preguntar el nombre del encargado de
esta operación de amendrentamiento antes de retirarse, y le dijeron que
era "el Teniente García", información incompleta, por lo que ella
preguntó su nombre completo, y no se lo quisieron dar. "Usted no
necesita saber eso", le dijeron en el Puesto de Guardia. Estamos seguros que
en algún lugar de las leyes de Panamá, "usted no necesita saber eso",
es ilegal que un funcionario público rehúse identificarse, pero como es el
modus operandi avalado por nuestros Gobernantes, así se quedará y nadie
pagará por esto. Hey, por lo menos esta vez no la tutearon. Cuente sus bendiciones, Señora
Souza.
Cómo último recurso, la Sra. Itzel Souza se acercó a la Directora del Penal
que todavía estaba en el área, y que tampoco se había disculpado, para
ver qué procedimiento debía seguir, si había alguna sanción o amonestación para
los de la DIIP que la habían acosado.
La Directora le dijo que eso "le queda de experiencia", para la próxima, que no
le metiera paquete a nadie, pero nunca se disculpó. Señora Directora,
valiente respuesta. Queda demostrado, como lo dijo el Dr. José Calderón en un
programa de opinión de RPC Radio hace unos meses, que quien manda en los penales
es la DIIP, y no aquellos funcionarios civiles nombrados por el Sistema
Penitenciario. Obviamente la Directora del Penal no tiene la autoridad en
persona o en papel que los panameños desearíamos que tuviese, porque debería ser
potestad suya ejecutar amonestaciones ejemplares para con el prepotente personal de la
DIIP que amenazaron de esta forma a una tímida y bien educada conciudadana. De
hecho, los debería echar del Penal y reemplazarlos por custodios civiles.
La Sra. Itzel lloraba y lloraba porque le habían asegurado que (sin abrir la
pelota de la discordia o efectuar una prueba de droga con reactivos) iría
directo a las rejas por vía de la Fiscalía de Drogas.
Las Consecuencias
Ya un día después de esto, logramos comunicarnos con la Sra. Itzel Dominga
Souza para que nos diera su versión de los hechos, y encontramos una persona
razonable, bien articulada y obviamente bien educada a quien le tocó vivir algo
que bastantes panameños experimentan, pero pocos se atreven a denunciar.
La Sra. Itzel Dominga Souza nos dijo en sus últimos comentarios, "catalogan
a todos igual y no puede ser. Ni siquiera un poquito de consideración". "Que
se den cuenta que no todo mundo es igual".
La Sra. Souza asegura que la Directora, como autoridad máxima del lugar, debió
imponer una suspensión, o por lo menos una sanción, porque a Souza la trataron
como delincuente, sin pruebas. Por eso hay tanto detenido en Panamá,
afirma la Sra. Souza. A esta opinión añadimos que la única disculpa posible al
comportamiento de estas bestias uniformadas es que han vivido tanto tiempo en la
cloaca, que ya no saben comportarse como gente normal.
A la Sra. Souza nadie le restaurará la pequeña pérdida económica que
sufrió al ver sus regalos ser destruidos por los estamentos de seguridad del
Estado, pero, más importante aún, la desconfianza que de ahora en adelante
tendrá de todo uniformado será una sensación difícil de borrar, y su
pesadilla de pasar varios años en el Centro Femenino de Rehabilitación quizás demore bastante
en esfumarse de su recuerdo, y dejarle tener una noche de sueño justo y
tranquilo. Sí, ese que disfrutan los pocos que afortunadamente tienen la
conciencia limpia, como la Señora Itzel Dominga Souza.
Nuestra Opinión
En www.realpanama.org, no estamos tan
extrañados de la desesperación del Teniente García por encontrar drogas
en un implemento deportivo. Ya hemos reportado aquí como el Fiscal Candanedo
busca
Fiscal Candanedo busca drogas hasta en las frutas, amen de otros desmanes de nuestros Fiscales y
de la DIIP. Esta actitud tonta e irresponsable se filtra hacia abajo, a las
tropas de choque de los Gobierno Represivos que hemos venido eligiendo por años.
También reportamos sobre como la presencia de un
peligroso tablero blanco para dar clases de inglés en un pabellón de La Joyita causó conmoción en la
DIIP, por miedo a esa terrible enfermedad perniciosa y transmisible, el
conocimiento.
Además, como pasan los de la DIIP por los pabellones, cuchillo en mano,
destripando colchonetas, rompiendo las neveras de foam, acusando a los reos de
esconder drogas... cuando los reos nos informan que son los mismos Guardias son
quienes les venden las drogas.
Pedir un "cambio de actitud", y "entrenamiento
emocional/sensitividad sexual", para los Gorilas de la DIIP es una
pérdida de tiempo. Hay
que botarlos a todos, punto. Esta odisea es solo una prueba más de que los
custodios milicos no tienen lugar en un Centro Penitenciario, sino acaso en el
perímetro para evitar fugas y nada más, como recientemente se logró en la cárcel
de El Renacer.
En vez de gastar un
MILLÓN DE DÓLARES en una cerca perimetral para el Complejo Penitenciario
de La Joya y La Joyita, negociado que seguro tiene nombre y apellido según la
antigua tradición panameña del juega vivo, podrían destinar estos recursos
para crear un Centro de Recepción de Comidas y Artículos, con herramientas
adecuadas y modernas para revisar los insumos que entran al Penal, en vez de,
como a este reportero le ha tocado vivir, usar una cuchara vieja y sucia para
revolver las comidas de diferentes personas y arriesgar transmitir bacterias
entre alimentos traídos por diferentes personas que se han "pasado" (dañado) por
las largas horas que deben esperar en fila los familiares antes de poder
entregarlos. El asco que nos da cuando vemos a los custodios hacer esto
es indescriptible. Máquina de Rayos X, Nariz Electrónica, ¿alguien? Por
Dios, un perro de K-9 entrenado para detectar droga bastaría.
Reportaje por admin@realpanama.org
www.realpanama.org RealPanama.org se propone mantener informado al mundo sobre la verdadera situación de los detenidos en Panamá y presenta las noticias que las autoridades ocultan y los diarios ignoran.
Se permite la reproducción total o parcial de este contenido, con atribución
a la dirección URL en que fue publicada originalmente el 19 de Agosto de 2005: Vergonzoso caso de prepotencia de la DIIP en La Joyita - Un Reportaje de www.realpanama.org
Palabras Clave de este reportaje: Drogas en Panamá, DIIP, reactivos
para droga, La Joyita, La Joya, Lic. Lidia Castañeda, Sistema Penitenciario de
Panamá, Gorilas, premio, alimentos en la cárcel, deportes en la cárcel, Dr. José
Calderón, drogas en la cárcel, narcotráfico en Panamá, perros K-9.
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No hay derecho para que estas cosas ocurran en nuestro país. No deben ocurrir. ¡Por Dios!
Las personas que visitan a los detenidos en las cárceles panameñas deben ser respetadas y consideradas. Están supliendo deficiencias que deben cumplir las autoridades al llevar alimentos, artículos de limplieza e implementos deportivos a los internos, la mayoría de los cuales ni siquiera han sido juzgados, no se ha probado su culpabilidad y por encima de todo son seres humanos al igual que las personas que los visitan.
Las cárceles de un país son el reflejo del sentido de Justicia de un Estado. Hagamos todos un esfuerzo por mejorar la imagen de la Justicia.
Que Dios nos ilumine a todos.