If there is a thing I believe in, it is a coincidence.
I am sure that God sends it and whomever knows to read the message it entails, will find the answer he is seeking.
Here, in the long days of boredom, at Pavillion 6 of La Joyita, we spend a lot of time talking about our penal cases, discussing and comparing them to those cases that are, by any lights, full of illegalities committed by the authorities.
Hay cosas que pasan en Panamá que un extranjero no llega a entender, tampoco los panameños, pero ellos aguantan porque hace parte de una costumbre, de su costumbre.
Nosotros no, nosotros los extranjeros repudiamos cualquier insulto, y más cuando se insulta la inteligencia.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Miles de por qué sin respuestas, y como las respuestas era una solamente para todas las preguntas, una respuesta muy sencilla y natural como la de un niño, tuve que ser ayudado por la casualidad de una coincidencia para encontrarla.
La coincidencia quiso que abriera casualmente el Diario Español "El Mundo", del miércoles 15 de junio, a la página 8.
Allí, en dos títulos aparentemente complementarios, estaba la respuesta a todas las preguntas.
Fue en este momento que me di cuenta que nosotros enfrentábamos los problemas de un ángulo equivocado, buscábamos respuestas en la inteligencia de la razón y no es la simple realidad, no nos dimos cuenta que no existían respuestas diferentes y que éramos víctimas de un "modus vivendi et operandi", de una costumbre de gobernar idiosincrásica en este lado del mundo.
La primera de las preguntas que nos atormenta, se refiere al hecho que hay casos, o mejor personas, encarcelados por años antes de ser llevada a juicio, esto porque, aparentemente, no hay pruebas, así las investigaciones continuan hasta que le pueda asociar cualquier nueva acusación, porque siempre uno es culpable, al menos en Panamá.
Esto no es una respuesta, pensé, es una idiotez.
Otra idiotez.
Quizás lo que le había pasado a Michael Jackson en Panamá, pensé, mínimo 300 cadenas perpetuas.
Desde cuando me detuvieron, hasta el día de hoy, he recopilado una antología de idioteces tan impresionante que creo merezca la obligación de ser publicada, no sé si como investigación periodística, o cuento de ciencia ficción.

El por qué es simple, por ejemplo, lo que está pasando con el caso de la Pornografía en Veracruz es una cosa del otro mundo.
He conocido los actores de estas películas, un francés, un checo y un alemán que todavía no podían creer lo que le estaba pasando.
Me enseñaron los documentos que su abogado les había entregado, vi la fotocopia de la carta en la cual un encargado del Ministerio del Interior declaraba que "la pornografía no es ilegal en Panamá".
Es cierto, pensé, de otra manera tendrán que cerrar los Elites, los Palaces, los Acrópolis y todos los Night Clubs en los cuales las chicas se desnudan por completo, aunque yo tengo la duda que los dueños de los locales que ofrecen cuartos as sus clientes en el mismo establecimiento, actúen de proxeneta, porque favorecen la prostitución y cobran un porcentaje.
¿Cómo no era lo bastante alto? si los muchachos tuvieron que montarse en los árboles debe de ser bien alto, pensé, me contaron que el primer día había uno de la policía nacional que custodiaba las afueras de la casa pero los muchachos les tiraban piedras, al día siguiente tuvieron que contratar un seguridad privado.
Y con todo esto, estaba presos.
No pude no pensar que en otro país, cualquier país que no sea Panamá, los muchachos eran culpables y no víctimas, culpables de invadir la privacidad ajena, nadie los mandó montar los árboles para meter un vistazo, y los padres más culpables porque, sabiendo lo que estaba pasando, no custodiaron a sus propios hijos, al contrario, me contaron que los mismos padres fueron vistos empujar a los hijos para que subieran más alto y le contaran.
Me acordé de aquella vez, en mi primera visita a Panamá, en la cual dos de mis amigos me llevaron, una noche, a la Zona del Mercado, para que viera.
Y ví, ví lo que jamás ningún panameño admitirá, ví la desolación, ví la miseria de este país.
Ví a una y otra muchacha, vestida de solo panty, bailar para los clientes del lugar arriba de la barra, agacharse y enseñarle uno a uno, su propia vagina y pedirle por esta mágica visión, un "cuara", veinticinco centavos, el precio de un caramelo.
¡Que tristeza! ¡Cosas del tercer mundo!
¡No! No lo acepto. Ni tercero ni último de los mundos. ¡Cosas así pertenecen a un país inmundo solamente!
El responsable de tanta degradación debería de ser encarcelado. ¿Dónde está el Fiscal, en este caso? Otra pregunta sin respuesta como las que cada día me ataladran la mente y mis compañeros me repiten obsesivamente. ¿Por qué, si no hay pruebas, el fiscal me mantiene encarcelado?
¿Por qué el Fiscal bloqueó mi cuenta bancaria si mi delito es de otra naturaleza?, ¿por qué el fiscal vendió mis bienes sin mi autorización? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué... los panameños permiten que los fiscales mantengan un poder tan inmenso, tan inmenso que la misma Procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, ni se atreve a hablar y luce por su ausencia? ¡Si no tienes capacidades que regreses a tus asuntos domésticos!
Lo cierto es que Panamá es un país extraño, quizás el único en el cual se inauguran puentes que no se pueden transitar, donde se beben alcohólicas en las calles en los días de la Fiesta Patria sin cumplir las Patrias Leyes, y donde las llamadas gratuitas a los números 800 cuestan más que llamar a un teléfono fijo.
Al mismo tiempo me parece demasiado extraño permitir que pocas personas sean dueñas de la libertad de todos. Por que sí, estoy seguro que los panameños sufren lo mismo que los extranjeros, si es verdad que pueden ser encarcelados sin pruebas y por una acusación anónima de un vecino envidioso.
Y me acordé, me acordé de "El Mundo".
Abrí otra vez el Diario a la página 8 y leí los dos titulares que me habían impresionado, aunque, en aquel momento, no sabía el por qué.
El primer título decía: "El Fiscal General sale en defensa de los policías imputados por la detención ilegal de militantes del PP".
Eh sí, que gran diferencia, en España detención ilegal igual a policías imputados, en Panamá detención ilegal es igual a cadena perpetua.
La explicación de todo estaba escondida en el segundo titular, que se refiere al mismo asunto, y que es tan clara como el agua de un manantial.
Decía: "Ángel Acebes dice que Conde-Pompido actúa como un fiscal de una dictadura". ¿Pura coincidencia?
http://www.realpanama.org/article.php/PornografiaVeracruzPanama_en