 Después de 2 años todavía no se ha despertado.
Si es verdad que al Polo se registra el día más largo, en
Panamá los más largos son los viernes.
Estas debe ser la explicación del por qué de la evolución
de las cosas es más lenta.
Lenta, pero parece que progresa.
Aún haya necesitado un año para darse cuenta que la ley 55,
la que reorganiza el Sistema Penitenciario, seguía esperando ser reglamentada,
el Defensor del Pueblo, Juan Tejada, se ha despertado de sus pensamientos y ha
hecho pública esta falta.
Si hubiese entrado antes en
nuestras páginas Web, se
habría dado cuenta que desde hace mucho tiempo estamos denunciando lo mismo.
La señora Moscoso no hubo tiempo porque tenía que inaugurar
un nuevo puente en el cual nadie puede pasar, (tampoco entiendo el por qué de la
placa que recuerda a esa señora en ocasión de la inauguración de la Terminal
de Albrook, cuando el complejo es un proyecto privado y no público), el
Presidente Torrijos no tuvo tiempo hasta ahora por el choque con la Caja de
Seguro Social.
Entre paréntesis, en este asunto, a alguien se le olvida
que si la expectativa de vida aumenta, también debería elevarse la edad de los
pensionados, siempre y cuando la matemática no sea una opinión.
Pero bueno, ahora que el Sr. Tejada ha tomado una posición
precisa, esperamos se mantenga firme en el pedir la reglamentación de esta Ley,
también para honrar lo que el mismo escribió y firmó en la introducción de la
Ley 55 por la misma Defensoría del Pueblo.
“La tarea por la modernización y humanización del Sistema
Penitenciario no acaba aquí”, escribía el Sr. Tejada el 30 de Julio del 2003.
Esperamos sea así, porque si acaba antes de empezar, estamos fritos.
Tampoco queremos pensar que la Ley 55 fue promulgada con el
mero intento de “demostrar algo” para recibir donaciones internacionales que,
gracias a la Ley de Impunidad, siempre se enredan en los bolsillos de los
intocables sin ser empleadas para el fin propuesto.
También la pregunta retórica de ¿cómo se puede exigir que
las personas cumplan con las leyes cuando el mismo Estado no lo hace? Se quedará
sin respuestas, porque a alguien se le olvidó escribir el artículo 132 bis.
El artículo 132 concede al Órgano Ejecutivo un plazo de un
año para reglamentar la Ley, el 132 bis, el artículo olvidado, debería de cobrar
penas ejemplares por no cumplir.
Entonces, elogios al Sr. Tejada y elogios también a la Sra.
Ana Matilde Gómez.
En estas páginas Web, nuestros lectores pueden encontrar
las quejas con las cuales denunciábamos que la Sra. Gómez, según nosotros, se
dejaba manipular por sus propios fiscales y era impotente con la anarquía
imperante en el Sistema Judicial de Panamá.
Ahora parece que la señora se ha despertado al mismo tiempo
aparenta tener atributos bien grandes porque, hasta el momento, no le tiene
miedo a nadie, “o casi”.
Felicidades.
Felicidades por la cautelar, por motivo de salud, al Sr.
Pariente. No se le olvide que hay muchas personas más que la necesitan y la
merecen y que, no siendo Pariente, siguen en la cárcel.
Felicidades por abrir una oficina de control en la PTJ
que fiscalizará la misma.
Pronto se dará cuenta que muchos seguimientos declarados no
son tales, que muchas pruebas tampoco y que buena parte de las drogas, dinero y
pertenencias incautadas, se evaporan.
Hace poco se han arrestado a dos detectives de la PTJ
implicados en asuntos de droga.
Creemos que, al igual que nosotros, piense que el fenómeno
no se limite a estas dos personas.
Desde el último de los policías hasta los jueces, hay
ovejitas negras. No pierda de vista nuestras páginas Web, a cada rato,
cuando tenemos prueba, nos gusta limpiar a alguien por su mala conducta. Quizás
esto la ayude en su labor.
En conclusión, hay que subrayar que hasta la Comisión de
Derechos Humanos de la Asamblea Nacional ha comprobado la situación real en
su última gira de inspección de las cárceles de la República.
Hay que reconocer que la buena voluntad existe.
Este es el momento de reconstruir el Sistema Judicial y
Penal para integrarlos a nivel internacional.
Sistema en el cual los defensores de la justicia no
trabajen con ideas preconcebidas y condenen por la Ley y no por sus propias
convicciones, con las reglas claras, aptas a limitar la corrupción y facilitar
el respeto de los Derechos Humanos.
Y que a nadie se le olvide que un año en detención
preventiva según la última proposición es un período demasiado largo. Un año
son doce meses. 365 días. 8760 horas. 525,600 minutos. Mucho tiempo para
jugar con la santidad de la vida ajena y su libertad. Todo esto para decir
simplemente que si no hay pruebas hoy, no habrá pruebas mañana, a menos de que
sean fabricadas.
La Justicia es la claridad que inclina a dar a cada uno lo
que le pertenece y no una Cruzada, una cacería de brujas de estampa medieval
como ahora.
El horizonte se está alumbrando, la Ley 55 es el sol
que todos esperamos mientras los primeros negligentes y corruptos se precipitan
en las tinieblas del despido.
Si es un sueño, no quiero despertarme.
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